Aug 062010
 

Debido a mi nuevo trabajo he tenido que viajar al DF cada 15 días. Aunque viví ahí hace 7 años he vivido en otras ciudades mas pequeñas. Bueno, por definición, cualquier otra ciudad es mas chica que el DF, pero ustedes entienden.

Ya había perdido la costumbre de ver a toda la gente seria y a sentirme solo aún estando rodeado de miles de mexicanitos apretujados en un pasillo del metro. Todas las veces he tomado el metro porque es la única forma confiable de cruzar 3/4 de la ciudad. Tan pronto me subí al metro, con mi cara de turista, me di cuenta que si no quitaba la sonrisa me notaria mas que un frijol en el arroz.  TODOS tienen cara de “si te acercas te pateo”, ni siquiera los pocos que iban acompañados platicaban entre ellos con una sonrisa, las mesas de póker son 10 veces mas animadas.

Lo que de plano si había olvidado era la cantidad de nacadas que la gente hace con pretexto de “.. pues es que aquí si no agandayas te agandayan..”. Por lo que a continuación escribo algunas nacadas que aunque es obvio que no son las únicas que he visto en mis 3 viajes de un día a “la capital”, si son las que mas me hacen recordar que la ciudad es hermosa, lo malo es la gente o mejor dicho, los nacos:

Una ves subido en el metro me toco sentadito, lo cual tome como buen señal. Pero 2 estaciones mas adelante se subió mas gente entre ellos unas cuantas damas, así que como caballero, decidí pararme y darle el asiento a la mas cercana. Me levante y le indique a la señorita que se podía sentar y en ese momento sentí  un empujón en la espalda [nacada 1], pensé que era un wey queriéndose sentar en ese lugar, así que aplique presión para que no le ganaran el lugar a la señorita. Cuando voltee a ver quien era el gandaya me di cuenta que era otra vieja que quería tomar ese lugar a la fuerza. Así que, en este caso fue naca y no naco.

Segundos después me di cuenta que había mas damas paradas y puro wey sentadito, pensé que alguien tomaría mi ejemplo, pero en lugar de eso lo que obtuve fue la mirada de “eres un pen..” que me estaba dando un puberto sentado, ni nada mas y nada menos,  que en un lugar reservado para viejitos, mamas y embarazadas [nacada 2].

Pocas estaciones después me toco bajar para transbordar. Por fuera en las puertas del metro dice algo como “permita bajar antes de subir”. Pues un nacototote o no sabia leer o de plano le valió,  entro antes que nadie pudiera bajar y empezó a empujar[nacada 3], cuando una señorita le dijo “hey, deja que bajemos primero” el nacolin la vio, la tomo del hombro y la echo para atrás de el [nacada 4]; solo me quedo pensar que, tal ves, esa era su forma de ayudar a las damas a salir.

Eso fue solo el inicio del primer viaje.. en otras “ediciones” continuare con este tema. Que es mas un desahogo que un afán de educar.

 Posted by at 3:58 pm